El relato
Seth mató a Osiris, cortó su cuerpo en catorce pedazos y los dispersó por todo Egipto.
Isis los encontró uno a uno y lo recompuso, y Osiris volvió: el dios de piel verde, el dios del grano que vuelve a crecer.
En las tumbas se dejaban «lechos de Osiris», figuras de arcilla sembradas de cebada, que germinaban en la oscuridad.
Y en Osir, un oído francés escucha oser: atreverse.